Algarrobo: Una especie con problemas de conservación

Cuando los españoles arribaron por primera vez al Valle de Copiapó existía una abundancia de árboles y denominaron como “selva” a la hoya hidrográfica del río. Era un verdadero bosque donde abundaba el chañar, churqui y algarrobo, entre otras especies, según consta en crónicas que se refieren a esa época. En 1744, cuando fundaron la villa, la denominaron San Francisco de la Selva.

Durante La Colonia y las primeras décadas de La República las especies mencionadas se mantuvieron en abundancia, pero con el auge de la actividad minera y el aumento de la población empezaron a ser taladas para alimentar fundiciones y para el uso doméstico, principalmente como leña.

En 1860 comenzó a comercializarse el carbón proveniente de Lota con lo cual las especies, francamente disminuidas, se recuperaron, sin embargo, el uso doméstico continuo e incluso en la década del 90, pequeñas panaderías, aún seguían utilizándolas mezcladas con leña de “varilla” (arbusto, variedad el Palhuén) traída de la cordillera.

Pero el algarrobo, nombre científico Prosopis chilensis, tiene problemas de conservación. Según el Libro Rojo de la Flora Terrestre de Chile (Benoit 1989) esta categorizado como “vulnerable”, de escasa densidad poblacional debido al uso como fuente energética (leña y carbón) y alimentación del ganado, especialmente caprino. También se emplea en la construcción y, en menor escala, en artesanía.

En el Diario Oficial del 25 de julio de 2013, el Ministerio del Medio Ambiente publica el Decreto Supremo N°13, y señala al algarrobo como especie “vulnerable”. Cabe señalar que en Chile existen categorías de conservación: Extinta (EX), En Peligro (EP), Vulnerable (VU), Fuera de Peligro (FP) e Insuficientemente Conocida (IC), esta última se refiere a que los estudios científicos y otros no permiten conocer a cabalidad el comportamiento de la especie o los antecedentes que se poseen son insuficientes para ello. Sin embargo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que tiene otra escala de clasificación, la considera en “Bajo Riesgo” que incluye las sub-categorías “Preocupación Menor” y “Casi Amenazada”. Es necesario consignar que cada país tiene su propio sistema de clasificación sobre la conservación de las especies, lo cual también ocurre para la fauna.

Su distribución comprende Bolivia, Perú, Argentina y Chile (zona centro-norte). También es conocido como “algarrobo chileno”, “algarrobo del centro” y “algarrobo blanco” (Argentina).

Es un árbol espinoso que puede llegar a los 15 metros de altura, de tronco grueso, corto y tortuoso, de corteza gris-rojiza, hojas verdes claro y con espinas de color blanquecino o café en sus ramas que son arqueadas y flexibles. Sus raíces tienen gran longitud y pueden profundizar 10 o más metros buscando aguas subterráneas o napas. Su fruto es una legumbre, amarillenta pajiza a café, denominado vaina o”thaco”. Su flor es amarilla.

En épocas pretéritas de su corteza y raíces se obtenía tintura para lana y de su fruto harina y “arrope” (un brebaje agridulce o jarabe) y se usaba como medicina para afecciones cardiacas y respiratorias (resfrío), entre otras. Las vainas pueden fermentarse y producir alcohol.

En Atacama es menos abundante que el chañar y es posible encontrarlo, en forma aislada, en quebradas interiores, aunque también se reproduce en el área urbana. En la población Ampliación Prat de Copiapó existe un vetusto algarrobo (ver 5 primeras fotografías) y en el poblado de Totoral, relativamente cercano a la capital regional, hay un algarrobo, de amplio follaje, que los vecinos de la localidad aseguran tiene más de 150 años.

Es un árbol resistente a las sequías, aunque se reproduce cercano a aguadas y acuíferos subterráneos. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) lo considera adecuado para la forestación de zonas áridas y semiáridas con escasas precipitaciones y suelos salinos. Resulta importante su capacidad de formar nódulos activos en la fijación del nitrógeno, lo que permite resistir y mejorar la condición de suelos muy pobres.

Que el Día Mundial del Árbol, 28 de junio, sea una fecha para tomar conciencia de la importancia y los múltiples usos que tiene el algarrobo y que su explotación sea racional y ecológicamente sustentable pues sólo así se preservara para las generaciones futuras y su categoría de conservación dejará de ser “vulnerable”.

(*) Periodista. Guía de Turismo. Presidente Grupo de Acción Ecológica de Atacama (GAEDA).Fuente: Libro Rojo de la Flora Terrestre de Chile (1989). Boletín Nortecología N° 9. (Junio 2004). Internet. Google. Wikipedia: Algarrobo Chileno).

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